Las tres fuentes, y por qué conviene separarlas
Un punto de conexión se describe con dos familias de magnitudes que se parecen en la pantalla y no tienen nada que ver entre sí. Una es normativa: qué se le exige al parque en ese punto — cuánta reactiva, qué huecos de tensión tiene que aguantar sin desconectarse, en qué frecuencias puede operar. La otra es física: qué tan dura es la red ahí — cuánta corriente vuelca en un cortocircuito, cuán inductiva es, cómo se comporta ante una falla a tierra.
La primera familia sale de elegir un código de red. La segunda sale de abrir el caso del operador. Ninguna de las dos se deduce de la otra, y hay una tercera categoría —chica pero decisiva— que no sale de ninguna de las dos y hay que ir a buscarla al convenio de conexión. Verlas por separado es lo que permite saber qué falta.
Primero: bajo qué reglas
Antes de cualquier número hay que declarar el código de red que rige la conexión. No es una preferencia de cálculo: define qué se le va a exigir al parque y, por lo tanto, qué protecciones de interfaz corresponde proponer.

| Código | A qué se aplica |
|---|---|
| CAMMESA PT-4, Anexo I (2023) | Requisitos de conexión de generación eólica y fotovoltaica al sistema argentino. Es el que corresponde a un parque que se conecta al mercado mayorista local. |
| IEEE Std 2800-2022 | Recursos basados en inversores conectados a redes de transmisión. Referencia internacional para generación de gran porte. |
| IEEE Std 1547-2018, categoría III | Recursos distribuidos, con exigencias de soporte ante perturbaciones. Es el marco de generación distribuida, no el de un parque de transmisión. |
| ENTSO-E RfG, tipo D | Reglamento europeo de conexión de generadores, en la categoría de mayor exigencia. |
Qué escribe la norma cuando la elegís
Al elegir el código argentino, la ficha se completa sola en tres casillas y encima aparece el resumen de los umbrales que ese código impone. Nada de eso se tipeó: cada casilla queda marcada con la procedencia «código».

| Casilla o umbral | Valor | Qué significa |
|---|---|---|
| Factor de potencia objetivo | 0,90 | La capacidad de reactiva exigible en el punto de conexión. |
| Rango de reactiva sobre potencia activa | ± 48,4 % | El mismo requisito expresado como relación. No es un dato independiente: es la tangente del arco coseno de 0,90. |
| Frecuencia del sistema | 50 Hz | La del sistema argentino. |
| Subtensión | 0,50 pu | Por debajo de ese valor el elemento de subtensión puede actuar; por encima, el parque tiene que sostenerse. |
| Sobretensión | 1,20 pu | El techo transitorio que hay que soportar sin desconectar. |
| Frecuencia mínima y máxima | 47,5 y 52,5 Hz | La banda dentro de la cual no corresponde disparar por frecuencia. |
| Factor de inyección de reactiva durante el hueco | 2,0 | Cuánta corriente reactiva hay que inyectar por unidad de caída de tensión mientras dura la falla. |
Vale la pena mirar dos detalles de esa pantalla, porque son los que distinguen una carga de datos de una transcripción de norma. El primero es la coherencia interna: el rango de reactiva no es un número suelto sino la traducción exacta del factor de potencia, de modo que no pueden quedar en desacuerdo. El segundo aparece en la línea de soporte ante huecos: la envolvente del código argentino tiene una banda por nivel de tensión de conexión, y mientras no se declare la tensión nominal el programa aplica la banda más exigente y lo dice. Ante el dato faltante se pone del lado estricto en lugar del cómodo.
Después: qué escribe el caso del operador
La otra mitad de la ficha —la física— sale de abrir un caso de planificación del sistema. El transportista los publica como archivos de simulación: uno por año, estación del año y nivel de demanda, con la red de secuencia cero incluida. Un caso del sistema argentino ronda las cinco mil barras. Cuál se abrió no es un dato de procedencia sino parte del resultado: invierno con demanda pico no da lo mismo que un valle de verano, y la diferencia no es de decimales.

| Magnitud | Valor | Qué decide |
|---|---|---|
| Potencia de cortocircuito máxima | 954,71 MVA | Poder de corte de la aparamenta y esfuerzo sobre el embarrado. |
| Potencia de cortocircuito mínima | 828,21 MVA | Sensibilidad de las protecciones: el arranque tiene que ver la falla más débil. |
| Relación X/R | 4,894 | Componente continua de la falla y corriente de cierre del interruptor. |
| Relaciones de secuencia cero | 0,768 y 0,296 | Gobiernan la falla a tierra. Vienen resueltas sobre la red de secuencia cero del caso, no supuestas. |
| Relación de cortocircuito | 24,1 | La red sobre el parque: 828 MVA contra 34,3 MVA. Muy firme para ese tamaño. |
| Falla monofásica a tierra | 3,87 a 4,62 kA | Fija el techo del arranque de la protección de tierra. |
Y lo que el caso tampoco resuelve
Sobre cinco mil barras siempre hay datos que el archivo no cierra. Lo que separa un cálculo defendible de uno que aparenta serlo es si esos huecos se declaran y se cuantifican.
- Ochocientos cincuenta y nueve devanados de transformador sin conexión resoluble en el caso. Se los trata como circuito abierto, que es la hipótesis conservadora, y se informa cuánto pesa esa decisión: un 3,2 % de la corriente de falla a tierra.
- Ciento diecisiete ramas de dos mil seiscientas sin impedancia homopolar medida. Toman la relación típica de una línea aérea con hilo de guardia, que es una banda conocida y no un dato del operador: la impedancia de secuencia cero depende de la resistividad del terreno, del hilo de guardia y de la geometría de la torre, y nada de eso se deduce de la impedancia directa.
- El resultado se sostiene a propósito del lado de la corriente de tierra más baja. Un arranque por debajo de ese valor es demostrablemente sensible, pero el valor no está certificado, y así queda rotulado.
- Y la posición geográfica del patio sale de cruzar el nombre de la barra contra el mapa abierto: ubica la estación, no la releva.
Que la falla a tierra resulte mayor que la trifásica no es un error de cálculo: es la firma de un sistema efectivamente puesto a tierra, y en 132 kV es lo esperable. El mecanismo está desarrollado en la guía sobre secuencia cero.
La pregunta que ordena todas las anteriores
Las relaciones de secuencia del ejemplo vienen resueltas sobre la red del caso. Podrían no venir: si el punto elegido no se casa con ninguna barra del archivo del operador, esas casillas toman el valor uno, que equivale a suponer un sistema efectivamente puesto a tierra. Es un supuesto, y no es un piso conservador — puede caer para cualquiera de los dos lados.
Los dos escenarios producen una pantalla parecida y un informe parecido. La diferencia entera está en si cada casilla dice de dónde salió: del código, del caso, de una estimación o del teclado. Esa marca es lo que permite que un revisor discuta el resultado en lugar de creerlo, y es lo primero que hay que exigirle a cualquier herramienta que produzca cifras para un expediente.
Por qué esto es un cribado y no una aprobación
Para estudiar fallas fuera del parque no hace falta resolver las cinco mil barras: se retiene el vecindario del punto y se condensa el resto en un equivalente exacto para los nodos conservados. En el ejemplo quedan treinta y seis. La reducción es exacta donde importa, pero el modelo resultante ya no conserva las ramas originales, así que hay preguntas que dejan de poder hacérsele.
De ahí que el resultado se rotule como cribado. Sirve para dimensionar, para comparar puntos de conexión y para discutir con fundamento antes de comprometer un proyecto. La presentación ante el transportista se hace con las cifras del transportista, y ninguna herramienta reemplaza ese trámite: lo que puede hacer es llegar a él con las preguntas ya formuladas y los supuestos ya escritos.